La reflexión sobre los errores cometidos le permite al docente mejorar su práctica . Tenemos la posibilidad de elegir y esforzarnos para tener una experiencia gratificante en el aula. En la medida que vayamos adquiriendo confianza en nuestro quehacer, podremos proponer, variar, diversificar nuestras actividades en el aula y, sentiremos la seguridad y satisfacción de un trabajo bien hecho. La razón y el sentimiento es una condición binaria que siempre debe acompañar a la actividad docente, ya que ambas le dan el equilibrio necesario. El docente debe llevar siempre la expectativa de ver que aprende en el aula, al mismo tiempo debe contagiar ese sentimiento a los alumnos. El valor de los conocimientos está en la interrogante que estos puedan responder, en el interés que despierten por conocer la respuesta. Es indispensable una reflexión previa sobre los contenidos que se van a abordar, de tal manera que la estrategia que utilicemos sea atractiva y novedosa tanto para el alumno como para nosotros, de tal forma que sea como un renuevo del proceso pedagógico de un día a otro… de un ciclo escolar a otro. Desde luego los contenidos son importantes, sin embargo la esencia del aprendizaje está en que el alumno sepa cómo llegar a ser. Para tener una identidad es necesario estar dispuesto a conceder cambios en los paradigmas que rigen nuestro ser, el conocer, o el hacer. Desarrollar una identidad profesional requiere de esfuerzo y trabajo, no es producto solo de la reflexión. Es necesario redefinir la identidad profesional, retomar el interés que nos llevó a prepararnos en la carrera que habíamos elegido, pero ahora ese interés por aprender hay que enfocarlo a ayudar a que otros aprendan. El objetivo de la enseñanza no es ensalzar a los buenos maestros, sino, formar estudiantes de manera integral, que sean capaces de reproducir los aciertos de la sociedad y discriminar los errores. El docente es un interlocutor que sabe hacerse entender y a la vez es capaz de entender, establece un vínculo claro y de aprovechamiento mutuo. La organización del trabajo en el grupo de cada día , es fundamental para mantener el orden anteponiendo siempre el diálogo y la razón. El manejo apropiado de los conceptos es fundamental para hacerlos asequibles a la generalidad del grupo, de otra manera no tiene sentido el trabajo. La identidad profesional es el orgullo de ser y lo que se hace como docente.
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